lunes, 11 de mayo de 2015


Chucrut sencillo de lombarda




Este es el primer chucrut con el que me he iniciado en el mundo de los fermentados. 
El proceso es tan simple como larga es la fermentación, sobre todo este que tan solo lleva dos ingredientes, sal y lombarda. El resultado es espectacularmente rico, al menos para mí, que gusto de sabores intensos. Si te gustan los encurtidos, debería probar a hacerlo, tendrás en tus manos un alimento probiótico con el que obtendrás salud y sabor. 
Vayamos  al proceso en sí mismo. 
Solo hazte con una lombarda, también puede ser una col verde, pero en este caso como veis se trata de lombarda y si puede ser ecológica, muchísimo mejor. 
Retiramos las hojas más feas y lavamos. Luego partimos por la mitad longitudinalmente y de nuevo otra vez por la mitad, para de esa forma obtener cuatro "gajos". 
Con una mandolina, o como en mi caso con un cuchillo bien afilado, cortaremos la lombarda en finas tiras que iremos reservando. 
Cuando tengamos toda la lombarda picada, cogeremos un bol y pondremos una capa de lombarda y espolvorearemos una capita de sal, otra capa de lombarda y otra de sal, así hasta terminar. 
Una vez terminemos con las capas, cogeremos una maja de mortero o bien con las manos comenzaremos a masajear bien la lombarda durante un buen rato hasta que vemos que empieza a perder la rigidez y comienza a ablandarse. 
Es el momento entonces de introducirla en un bote de cristal, si es tipo Fido (los que llevan una goma naranja y cierran herméticamente), mucho mejor. Yo no tenía y utilicé un frasco con tapadera de rosca que me sirvió igualmente. 
Cuando hayamos metido toda la lombarda dentro del frasco, la apretaremos con ayuda de la maja del mortero con idea de sacar el máximo posible de aire. 
Luego recorté una tapadera de plástico y la introduje dentro, con idea de que estuviera bien cubierta de líquido y no subiera para arriba. 
Como en un principio me faltó líquido para cubrirla totalmente, hice una salmuera, en proporción a tres cucharadas de sal por litro de agua y finalmente la tapé lo más herméticamente que pude. Pero aún así, durante los tres o cuatro primeros días, le tuve que poner un recipiente debajo pues al fermentar empezó a salir jugo de un precioso color añil del tarro, aunque duró poco tiempo. A partir de entonces, ya ni hacerle caso. 
Hasta que a la séptima semana, decidí que ya había pasado el suficiente tiempo para que mi fermentado estuviera listo. Así que lo abrí y me encontré con un precioso e intenso color rojo burdeos más típico de una remolacha que de una lombarda. Lo probé y desde el primer momento me encantó. Yo solo había tomado el chucrut en una ocasión y no me gustó, pero esta vez era con un sabor mucho más limpio y agradable, más parecido a un encurtido que a aquél olor "particular" que recordaba. 
Según dicen los expertos, basta con tomar una cucharadita al día para dar a nuestro cuerpo esos valiosos probióticos que lo contiene. Yo el primer día me tomé el plato que estáis viendo, me encantó, ahora entiendo que con poner una cucharadita en la ensalada por persona es más que suficiente, o simplemente tomar el líquido. 
Importante, si os sobra líquido que seguro que os sobrará, no lo tiréis, lo podéis poner en vuestro nuevo chucrut. 
Los fermentados se pueden hacer de muchas hortalizas, como zanahoria, nabo, apio, cebolla, col, hinojo, incluso frutas como la manzana, , etc, basta con cortarla en juliana o rallarla. También se pueden aromatizar con pimienta rosa, alcaravea, bayas de enebro, ... También puede hacerse dulce y especiado tomando como base nuestro chucrut de lombarda, se le pueden añadir unas pasas y canela en rama. Es cuestión de ir probando. 
Tenemos que tener en cuenta que, aunque mucho en menor medida que la soja, (que es lo que más tiene), el chucrut de col y lombarda al ser un alimento crucífero crudo, aunque fermentado, tiene goitrogénicos y los que tengan problemas de hipotiroidismo, deberán consultar con su médico sobre la conveniencia o no de tomarlo, y de su dosis, tal vez añadiendo algas sería suficiente.